Asesoramiento Jurídico y Dirección Letrada.
Sólo aceptaremos su caso si estamos en el convencimiento de que vamos a poder defenderlo con todas las garantías y capacidades profesionales, evitando el tan extendido error de abarcar todo lo que se te plantea. Los mayores enemigos de un letrado son la soberbia y altanería, ya que esto induce a egos que nos hacen caminar con lastres, por eso la humildad acompañada de dosis de seguridad personal y técnica, son los mejores compañeros de camino.
Este comportamiento nos ha permitido tener como clientes a personas que primero fueron de la parte contraria. Es muy frecuente que personas contra las que hemos litigado, después soliciten nuestros servicios. Aunque parezca una contradicción, sí se puede si actúas mostrando seriedad, honradez y, sobre todo, respeto por la parte contraria.


